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REENCUENTRO

En el rincón polvoriento del salón del olvido
vive un sentimiento luminoso, tranparente,
pletórico de candencias y sol ardiente,
oculta su luz, permanece escondido,
más no por ello está perdido,
vive en estado latente,
en espera de la corriente
que le permita volar fuera del nido.
Reencuentro feliz de palabras encadenadas,
collares de cuentas de verbo florido,
susurros febriles de amor prohibido,
cantos de sirenas, amenudo varadas,
versos escritos con caricias entrelazadas,
historias de corazón enardecido
que intentan plasmar lo soñado y lo vivido,
que desgranan vivencias apasionadas.
Reencuentro de sensaciones
recuperadas del rincón de las emociones...
beso, palabra y sonrisa. chus.
LA BÚSQUEDA

Los guijarros del camino secuenciaron mis pasos,
los avatares inesperados pusieron frontera al vagabundeo de mi alma inquieta,
¡lástima! hubiera llegado lejos si el temor no la hubiese frenado.
Todavía no es tarde, pero yo soy más prudente,
ahora será más difícil pillarme, incluso si me pillan no les saldrá gratis culparme.
Ignoro si me servirá de algo, quizá sólo se quede en el recurso de los oprimidos, el derecho al pataleo.
Voy buscando de rincón en rincón, de alma en alma, sentimientos incorruptibles...
cada segundo que transcurre se vuelve más difícil la tarea.
¿Se esconden por miedo al que dirán?
Quisiera saber a que temen tanto, tanto como para camuflarse entre la anodina masa,
un ingrediente más de la muchedumbre sin rostro,
materia inconcreta sin apenas ente.
Pero no me rindo, de cuando en cuando percibo atisbos de pureza,
indicios de almas vivas, ricas, enteras.
Temen, pero si les doy confianza suficiente, tal vez consiga que me permitan entrever algo de su riqueza.
No pienso rendirme.
...Y no me pillarán...
silencio y sonrisa confiada.
chus.
FUEGO ONÍRICO.

Libidinosa danza de fuego interminable
que lame sinuoso el tocón arrancado
a la vera de algún camino intransitable,
en la frontera del recuerdo aterciopelado
de otras llamas en el hogar amable
del amigo perdido y reencontrado.
Ave fenix renaciendo intacta, completa,
de las cenizas del cenagoso olvido,
elevando mi alma, siempre inquieta,
a las altas cotas del monte prohibido,
sintiendo el vertigo de la cercana meta,
esfuerzo indecible por salir renacido.
Soñadores sin palabras reales,
cantos que apenas si son suspiro,
utopías completamente ideales
que se difuminan sin dar respiro,
quizá no eran tan cabales,
como el fuego de los sueños que admiro.
Beso, silencio y sonrisa. Chus.

